Tomando de las Sagradas Escrituras, el consejo que refiere a aquellos hombres enviados por Juan, debido a algún impedimento, pero que tienen preocupación, inquietud e interés para con el Señor.
El Señor, conociendo de aquella situación, les contesta: “Ir y haced saber a Juan las cosas que ven y oyen…” Así los apóstoles de la restauración, han tenido el cuidado de fortalecer la fe, por lo que, a través de los años, los ministros de muchas naciones han dado testimonio en Guadalajara del arduo trabajo apostólico espiritual y material.
Convidó a los presentes a que analizaran lo que el Señor Jesucristo quería que ellos supieran, sobre las acciones y el fruto de su trabajo que estaba haciendo y que era grande, hermoso e incontable.
Una preocupación les expresó a los enviados: “Bienaventurado el que no encuentre tropiezo en mí”.
¿Por qué creemos que el Señor tenía un pendiente? Porque aparte del trabajo que hacía el Señor, era un ser humano. Se cansaba, dormía comía y se condolía del dolor, las enfermedades y de la muerte.
Situaciones humanas por las cuales algunas personas en su tiempo se escandalizaron cuando las realizaba. Pero no se fijaban cuándo hacía beneficios y milagros en sanidades a ciegos, sordos, leprosos y resucitaba muertos.
Sin embargo, se tiene la referencia del justo Noé, que tenía que trabajar (Gen 9-18), y en una situación familiar, uno de sus hijos escandalizado lo divulgó, pero sus otros hermanos que amaban a su padre, con respeto, le cubrieron, porque a ellos no llegó el escándalo, al ser informados de esa situación humana sin coordinar sus movimientos.
En nuestro tiempo, la Iglesia del Señor fue testigo que el Apóstol al despedirse de Guadalajara, se le observaba fuerte, lleno de fuerza y vigor. Aunque los médicos le han recomendado que por el excesivo trabajo realizado, descanse en familia, la mayor parte del tiempo.
En la atención que esta recibiendo su persona, le practican estudios rutinarios. Es una persona en edad madura que requiere cuidados y estar monitoreando el estado de salud y llevar acabo algunos ejercicios, lo cual hace para la Iglesia del Señor, la cual a su vez esta en continua oración por su bienestar.
Sí el Apóstol Pablo tenía a un hijo en la fe al que en cierto momento de urgencia mando llamar con apresuramiento (2ª. Tim. 4.9), y como padre en la fe, tenía el derecho a llamarle a estar con él acompañándolo. Otro hombre de Dios fue Job con sus amigos y lo que Dios determinó de aquel acontecimiento (Job 42.7). En nuestro tiempo el Apóstol es una continua oración, diario en su amor y cuidado ora por él y su familia; después por el cuerpo ministerial, por toda la Iglesia del Señor y por todas las necesidades que en ella hay.
Hace cuatro días, afirmó el obispo Joaquín, al despedirse del Apóstol de Jesucristo, le fue encomendado saludar a las iglesias de Washington, D.C., Estados Unidos (recibieron la bendición el domingo 19 de octubre del 2008) y la de Guadalajara, que a semejanza de lo que Cristo les dijo a los enviados de Juan, lo cuestionó “¿Cómo me ves?...Dile a las iglesias lo que has visto”, su buen estado de salud y envió un saludo en el amor de Cristo.
Como consejo espiritual a la Iglesia del Señor, invitó a no dejar de congregarse, de practicar el ósculo santo, para que no sea cambiado por alguna moda temporal, a que la Iglesia sea celosa de la doctrina. No ha habido necesidad de pedir ningún apoyo, y si llegará el momento de hacerlo, él mandará esa palabra.
Al concluir las revisiones médicas, el apóstol de Jesucristo ha de regresar a la Iglesia de Guadalajara, entretanto envía con todo su ser y corazón un saludo en Cristo el Señor.
El oficiante exclamó: “¡El apóstol de Jesucristo esta con salud! Estemos con tranquilidad y con calma. Atendiendo a nuestras obligaciones y responsabilidades cristianas.”
Acto seguido, los coros de Hermosa Provincia entonaron una alabanza referente al apostolado y en acción de gracias concluyó la ceremonia religiosa. |